Un proceso terapéutico centrado en tus objetivos y momento vital.
A través de la terapia individual, la persona comienza un proceso de autoconocimiento en el que puede abordar su sufrimiento y aliviar el malestar que le afecta en su día a día.
Durante las sesiones, iremos revisando aquellos hábitos y formas de afrontamiento disfuncionales que entorpecen tu crecimiento e impiden cambios que mejoren tu bienestar.
Juntos identificaremos aspectos inconscientes o no resueltos que dificultan la integración de las experiencias vitales de una forma saludable.
Si has sentido el deseo o el impulso de ir, es una buena señal para dar el paso. No obstante, cuando el malestar emocional interfiere con tu vida diaria, conviene consultar con un profesional.
Antes de acudir a consulta en una primera sesión, tendremos un contacto telefónico en el que te explicaré cómo trabajo y hablaremos de los detalles económicos, de formato y frecuencia.
La duración depende del motivo de consulta, parte del proceso de evaluación consiste precisamente en conocer qué es lo que te ha traído hasta aquí y poder concretar un plan de tratamiento.
No hace falta estar al límite o tener un problema “grave” para empezar un proceso terapéutico. A veces buscamos un crecimiento personal, gestionar eventos concretos y/o ayuda en la toma de decisiones.
La paz mental no es la ausencia de problemas, es la presencia de herramientas para afrontarlos.