La adolescencia es la etapa evolutiva en la que se producen mayores cambios a nivel físico, psicológico y social, dando lugar a la transición desde la infancia a la adultez.
Durante estos años, los/as adolescentes pueden experimentar un malestar generalizado que a veces es difícil de transitar y puede derivar en la aparición de dificultades en diferentes áreas.
Sumergidos/as en la búsqueda de su propia identidad, el caos y la confusión son dos de las experiencias más habituales a lo largo de esta etapa. De esta forma, el acompañamiento profesional puede resultar beneficioso, e incluso, necesario en muchas ocasiones.
Como parte de la terapia con adolescentes, se pedirá colaboración e implicación a las figuras principales de referencia en todo aquello que pueda repercutir en el proceso y ayudar al bienestar del/de la adolescente.
Si has sentido el deseo o la necesidad, es una buena señal para dar el paso. No obstante, cuando el malestar emocional interfiere con tu vida diaria, conviene consultar con un profesional.
En mi experiencia, alguien que acude por obligación o compromiso será difícil que acceda a iniciar un proceso terapéutico.
En terapia individual, el foco está situado en el/la adolescente. Esto implica que, aunque seréis partícipes del proceso, habrá aspectos del contenido que sean confidenciales entre terapeuta y paciente.
La paz mental no es la ausencia de problemas, es la presencia de herramientas para afrontarlos.